Una de esas noches

Chologoyo era un campesino aficionado a la bebida. Una noche, insatisfecho por la opacidad de una tertulia, decidió largar en busca del delirio…  

Después de un camino que pareció abreviarse en cada paso, la intensa luz de un cacerío lo sedujo. Chologoyo se encontró con una fiesta delirante. Pero en plena apoteosis, identificó un rostro que lo intrigó mucho: “¡Oye… pero tú no te habías muerto?” De repente la luz se apagó y el hombre se encontraba solo, en la reveladora obscuridad del cementerio.

Fuente: Daniel Céspedes Vente. Foto: José Malec

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